Imaginario Social

   La noción de "imaginario social instituyente" nos propone una reflexión profunda sobre la creación social que es histórica, equiparable a la comprensión de conceptos como "capacidad" o "derecho". Se critican las concepciones tradicionales de las "capacidades del alma" y se cuestiona la relación de utilizar el término "funciones" para describir procesos complejos, desafiando así el entendimiento de lo convencional. 

   A pesar de la complejidad conceptual, la aceptación general de la existencia de la imaginación se vincula con la creencia arraigada en un "alma" y en el supuesto "conocimiento" de sus actividades, revelando así la conexión entre una percepción individual y una construcción colectiva de algún significado. La propuesta de considerar la imaginación como una "función" del alma o incluso del cerebro implica su capacidad para transformar masas y energías en cualidades, generando un flujo continuo de representaciones y conectando rupturas y interrupciones en el tejido social.


     La potencia única de la imaginación radica en su capacidad para dar saltos, crear discontinuidades y manifestar lo inesperado, desafiando así las expectativas preestablecidas y estimulando un pensamiento creativo. Históricamente, la humanidad ha atribuido los saltos y las rupturas, característicos de la creatividad, a la intervención de entidades divinas. La dificultad actual en aceptar la idea del "imaginario social" se atribuye a la renuencia generalizada a reconocer la creación social histórica como un proceso continuo y propio, desafiando así las concepciones arraigadas y abriendo la puerta a nuevas perspectivas.

     Se resaltan restricciones cruciales en la creación social, como la necesidad de coherencia entre instituciones y significaciones imaginarias sociales, así como la completitud en sociedades cerradas. La relación con el pasado y las tradiciones emerge como un factor fundamental que influye en el proceso creativo de una sociedad, revelando la interconexión entre la historia, la memoria colectiva y la imaginación social.



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